MI VIDA A LO LARGO DE RAILROAD TRACK

Donde las moscas se hacen pasar por mariposas y sienten que el estiércol es su capullo; el aroma de las flores se mezcla con el de un perro muerto; y la frescura del pasto se fusiona con el aceite de los carros yonkeados.

 

Sí, ahí donde las llantas viejas sirven como escaleras, masetas, columpios y muros de contención para las casas; también donde diabéticos, deportistas, malandros, ociosos y una que otra doña gorda adieta, corre rutinariamente sobre el camino de hierro y madera vieja de las vías del tren de Tijuana.

 

Estas vías, las cuales forman el más hermoso paisaje abstracto jamás visto, fueron construidas en 1909 por fuertes indígenas Cucapah (una de las primeras tribus de Baja California), que con su ruda complexión física y conocimiento del lugar facilitaron los trabajos.

 

El tren fue utilizado principalmente para traer pasajeros de San Diego a conocer la región, muchos de visita hacia el lujoso Casino Aguacaliente, que con sus aguas termales se decía que curaba la terrible tuberculosis.

Así, Tijuana y San Diego se ven fuertemente enlazadas por el sistema comercial y turístico que establece la existencia de ese tren, que sigue en uso hasta nuestros días, transportando toda serie de productos hacia los Estados Unidos.

Es curioso que a lo largo de 71 kilómetros de vía, se observen las diferentes clases sociales de la siempre despierta Tijuana:

Empecemos por la Independencia, la colonia más antigua de la ciudad de Tijuana, goza de tener el área más verde de las vías, al igual que la zona río hasta llegar por el bulevar las Américas, aún así, con su sacate verde son los lugares con menos vida en el transcurso de todas las vías.

 En cambio al llegar a la 5 y 10, sitio que nació por medio de una tiendita que estaba en este lugar, es el área más visitadas, ya sea por cholos grafos que se encargan de darle color, señores ejercitándose o simples morros que por observar que pasa en el transcurso de esas vías, se van caminando hasta donde se canse.  

Y por último pero no menos importante, las vías de la presa, lugar que goza y presume de un inolvidable olor a drenaje que te deja su recuerdo impregnado en la ropa. Para muchas personas este sería el último lugar al que iría de día de campo, pero, al pasar por ese gran puente viejo y oxidado, con barrotes llenos de comunidades de termitas, y volteas a tu alrededor y observas ese bello paisaje que te transporta como si estuvieras en una vieja película de vaqueros, jamás quisieras abandonarlo.

 

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2 Responses to MI VIDA A LO LARGO DE RAILROAD TRACK

  1. Ana Gricelda dice:

    Miguel me late como redactas, ya te lo he dicho, pero acuérdate de lo que dijo el Profe. Que no quería que mencionáramos nada de prejuicios. Te lo digo por lo de la clase social que dices de las vías del tren.
    Animo =D

  2. udcomunicacion dice:

    Miguel es un buen tema sobre el tren y su historia, pero el primer parrafo me parecio muy fuerte, a lo mejor no es el mensaje que querias dar a entender pero suena un poco fuerte, pero bien lo demás me gusto mucho

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