Mole Poblano

La gastronomía de México se caracteriza por su gran variedad de platillos y recetas, así como de complejidad para su elaboración; es famosa por sus sabores fuertes y sofisticados sumamente condimentada. Reúne tradiciones gastronómicas indígenas y europeas, entre otras. Pero en esta ocasión nos enfocaremos en el famoso y delicioso mole poblano, tradición de México.

El mole poblano es una especialidad culinaria de la Ciudad de Puebla que consiste en una salsa de una gran variedad de ingredientes vertidas sobre piezas de pavo, pollo, carne de res o lo que más te guste. Sea por motivo de celebración, tradición mexicana o simplemente por gusto, el mole poblano es unos de los platillos más representativos de nuestro México, pero ¿Cómo surgió esta receta?.

 Existen varias versiones una leyenda coloca al Mole Poblano en el convento Santa Clara en la Ciudad de Puebla cuando una de las monjas molió diferentes chiles y otros condimentos juntos. Estas monjas mantenían voto de silencio, por ello la mayor parte del tiempo tenían que callar y cuenta la historia que el aroma de los ingredientes que la monja molía en la cocina eran muy agradables, lo que provocó que todas monjas dejaran de hacer sus actividades para ir a ver de donde provenía ese aroma tan delicioso, viendo lo que pasaba, la madre superiora rompiendo el silencio que debía guardar, dijo: “Hermana, ¡qué bien mole!”, con lo que provocó las risas de las hermanas que le corrigieron diciendo: “Se dice: ¡qué bien muele!, hermana” y es por ello que se llamó Mole a este típico platillo de Puebla.

 Otra leyenda cuenta que, en una ocasión,  Juan de Palafox, Virrey de la Nueva España en esos tiempos y arzobispo de Puebla, visitó su diócesis, un convento poblano le ofreció un banquete, para el que los cocineros de la comunidad religiosa se esmeraron especialmente. El cocinero principal era fray Pascual. Ese día estaba muy nervioso y comenzó a regañar a sus ayudantes, en vista del desorden que había en la cocina.

 El mismo fray Pascual comenzó a amontonar en una charola todos los ingredientes para guardarlos en la despensa. Pero iba tan a prisa y sin darse cuenta se tropezó exactamente frente a la cazuela donde unos suculentos guajolotes estaban ya casi listos para ir a servir.

 Allí fueron a parar los chiles, trozos de chocolate y las más variadas especias echando a perder a si la comida. Fue tanta la angustia de fray Pascual que no le quedo de otra más que rezar. Un rato más tarde, él mismo no pudo creer cuando todo el mundo lo felicito por el accidentado platillo.

Quien diría que hasta con el Mole hay leyendas y tiene su historia. No obstante, lo seguro es que el mole no es producto de una casualidad, sino el resultado de un  arduo y lento proceso culinario. Y por ello  hay que sentirnos orgullosos de la cocina mexicana que es de las mejores en el mundo y el mole poblano es digno representativo de ello es uno de los más notables platillos  de la alta cocina mexicana y forma parte del patrimonio cultural de nuestro México.

Y para que no te quedes con las ganas de probar este platillo mexicano aquí te va la breve receta de este rico mole: Hay que limpiar el guajolote, cortarlo y freírlo en una cazuela. Asar y pelar los tomates y molerlos con los chile chipotle.

 Añadir la mezcla al guajalote. Cuando todo se haya resecado, añadir un litro de caldo, sazonar con sal y cocer a fuego lento. Freír los chiles mulato, ancho y pasilla en manteca hasta que estén ligeramente dorados. En un comal, tostar el ajonjolí y el anís, y aparte, freír juntos los cacahuates, pasas, pan, tortillas y especias. Moler todo con los chiles, ajos y cebollas. Agregar un litro de caldo para disolverlo. Añadir el chocolate y dejar sazonar hasta que espese.

Agregar el azúcar y luego las piezas de guajolote. Al servir, espolvorear con el ajonjolí tostado y listo un exquisito mole poblano. ¡Provecho!.

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